¿Qué son las pruebas prenatales y por qué se realizan?

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¿Qué son las pruebas prenatales y por qué se realizan?

En la actualidad, existen varias pruebas prenatales que permiten detectar anomalías o enfermedades a tiempo. Es importante tener en cuenta que algunas de ellas suponen riesgos importantes.

Las pruebas prenatales son el principal medio de control y seguimiento durante un embarazo. Permiten monitorear tanto la salud de la madre como la del bebé. El objetivo es asegurarse de que la gestación transcurra de manera normal.

Por otro lado, las pruebas prenatales sirven para detectar cualquier anomalía del bebé en forma temprana. Esto permite adoptar las medidas pertinentes para reducir su impacto y evitar que haya complicaciones posteriores.

En la actualidad, es posible realizar pruebas prenatales de varios tipos. Algunas de ellas están dirigidas a la madre y otras se enfocan en el feto. A veces, detectan; otras, diagnostican; y, por supuesto, descartan posibles afecciones o problemas.

Qué son las pruebas prenatales

Las pruebas prenatales son procedimientos que se llevan a cabo durante los tres trimestres del embarazo. El propósito central es confirmar que todo marcha bien y, de no ser así, prevenir futuras complicaciones.

Los objetivos de las pruebas prenatales son tres:

  • Establecer si hay problemas de salud en la madre que puedan afectar al bebé.
  • Determinar las características básicas del bebé y del embarazo, como el tamaño, el sexo, la ubicación en el útero, etc.
  • Detectar posibles problemas de salud, problemas genéticos o defectos de nacimiento en el bebé.

En términos generales, las pruebas prenatales se dividen en tres grandes grupos:

  • Pruebas prenatales para la madre. Es un grupo de análisis de sangre que se le realizan a la madre.
  • Pruebas de detección o de cribado. Revelan la posibilidad de que exista un problema en el feto.
  • Pruebas de diagnóstico. Confirman si el feto tiene un problema específico.

Pruebas prenatales para la madre

Como ya se anotó, hacen referencia a diversos análisis de sangre. Se realizan para establecer si hay alguna condición de salud que pueda causarle daños al bebé. Dentro de estos procedimientos, por lo general, se incluyen los siguientes:

  • Conteo sanguíneo completo. Ayuda a detectar dificultades como la anemia, las infecciones o los problemas de coagulación.
    Grupo sanguíneo y Rh. Si la madre es Rh negativo y el feto es positivo, el cuerpo de ella podría empezar a generar anticuerpos contra la sangre de su hijo.
  • Hepatitis B y C. El virus de la hepatitis puede ser transmitido de la madre al feto. Por lo general, solo se hace la prueba de hepatitis B, pero si hay ciertos factores de riesgo, también se realiza la de hepatitis C.
    Rubeola. Si una mujer contrae esta enfermedad viral durante el embarazo, el bebé corre el riesgo de tener defectos graves de nacimiento. La prueba detecta si hay anticuerpos para esta enfermedad o no.
  • Enfermedades de transmisión sexual. Algunas de estas enfermedades provocan aborto espontáneo o se transmiten al bebé al momento de nacer. Pueden causarle ceguera, problemas respiratorios y otras complicaciones.

Pruebas prenatales para detectar o diagnosticar anomalías

Este tipo de pruebas prenatales se adelantan para establecer posibles enfermedades, problemas genéticos, anomalías o defectos en el bebé. Algunas no se llevan a cabo de forma rutinaria, sino tan solo cuando está presente algún factor de riesgo o existe una sospecha fundada de que algo no anda bien. Hay varios tipos de estas pruebas prenatales, como veremos a continuación.

Ecografía

Es una de las pruebas prenatales que toda madre embarazada debe realizarse. En principio, se lleva a cabo para localizar la placenta, establecer el tiempo de gestación, conocer el sexo del bebé, etc.

A partir de la semana 12, también sirve para detectar malformaciones congénitas estructurales que sean evidentes. Asimismo, desde el segundo trimestre ayuda a detectar factores que aumenten el riesgo de alteraciones cromosómicas en el feto.

Pruebas de cribado para el primer trimestre

En general, se llevan a cabo para estimar el riesgo de que haya síndrome de Down u otras alteraciones cromosómicas. Comprende, de manera habitual, dos pruebas: análisis de sangre y ecografía.

La conjunción del análisis de sangre y la ecografía arroja resultados precoces. Si estos son anormales, habrá que realizar otras pruebas para confirmar la presencia de la anomalía.

Pruebas de cribado en el segundo trimestre

Consiste, en principio, en un análisis de sangre para medir los niveles de una proteína producida por el feto y conocida como alfa-fetoproteína. Cuando el nivel de esta es muy elevado, existe el riesgo de que se presenten problemas como los siguientes:

  • Feto con defecto del tubo neural en el encéfalo o espina bífida.
  • Malformaciones congénitas en la pared abdominal del feto.
  • Alto riesgo de aborto espontáneo.
  • Muerte fetal.

Asimismo, estas pruebas prenatales miden los niveles de otras sustancias como estriol, gonadotropina coriónica humana e inhibina A, que inciden en las malformaciones congénitas. Si se considera necesario, también se hacen pruebas de imagen como ecografías para observar más en detalle lo que sucede.

En la ecografía, se observa la translucencia nucal y la longitud cráneo-coxis del bebé. Si el resultado no fuese el esperado, se podría recurrir al test de ADN fetal en sangre materna, una de las pruebas más confiables y de menor riesgo para el embarazo.

Ecografías fetales

Este tipo de pruebas prenatales se llevan a cabo cuando una mujer presenta un resultado anormal en un análisis de sangre, como los ya mencionados. También, si hay antecedentes familiares de defectos congénitos, como labio leporino, cardiopatías congénitas, etc.

Los resultados de este tipo de procedimiento son sugestivos, pero no concluyentes. Lo usual es que después de la ecografía fetal se lleve a cabo otra prueba prenatal para confirmar las sospechas de una posible anomalía.

Amniocentesis

Esta es una de las pruebas prenatales más utilizadas para detectar anomalías antes del nacimiento. Por lo general, se ofrece a las madres de más de 35 años. Sin embargo, cualquier mujer embarazada puede practicarse este procedimiento. Debe hacerse después de la semana 15 de gestación.

Consiste en extraer una muestra de líquido amniótico y analizarla en el laboratorio. Allí, se lleva a cabo un cultivo y se analizan los cromosomas, así como el nivel de alfa-fetoproteína. Los resultados permiten detectar el riesgo de un defecto en el encéfalo o en la médula espinal. La prueba tiene ciertos riesgos.

Biopsia de vellosidades coriónicas

Esta es una de las pruebas prenatales que se aplica para diagnosticar trastornos en el feto. Se lleva a cabo, casi siempre, entre la semana 10 y 12 del embarazo. Consiste en tomar una muestra de las vellosidades coriónicas, las cuales forman parte de la placenta.

La muestra se puede obtener a través del cuello uterino o de la pared abdominal. Los objetivos y los resultados son similares a los de la amniocentesis, pero tiene la ventaja de que el diagnóstico se puede obtener más pronto. Después de la prueba, se presenta aborto espontáneo en 1 de cada 500 casos.

Toma percutánea de muestras de sangre umbilical

Consiste en la extracción de una muestra de sangre del feto, del cordón umbilical. En la actualidad, es muy raro que se realice este examen, ya que termina en aborto espontáneo en 1 de cada 100 madres que se someten a este. Por lo general, solo se realiza si hay una sospecha fundada de anemia en el feto. También, permite detectar anomalías cromosómicas.

Pruebas genéticas previas a la implantación

Si se ha realizado una fertilización in vitro, es probable que se haga un diagnóstico de trastornos genéticos en el embrión, antes de que este sea implantado en el útero materno. Lo usual es que este tipo de pruebas prenatales solo se realicen en los casos de parejas con alto riesgo de tener bebés con anomalías genéticas.

Cardiotocografía

Esta es una de las pruebas prenatales que permite evaluar la frecuencia cardiaca y los movimientos del feto. Puede ser de tres tipos:

  • En reposo. No se estimula el movimiento del feto, ni las contracciones del útero.
  • Con contracciones. Se inducen contracciones leves en el útero para ver la respuesta del feto. Esto permite anticipar cómo responderá al parto. Si esa respuesta no es favorable, es posible que se requiera de cesárea.
  • Perfil biofísico. Evalúa la respiración del feto, los movimientos y el volumen de líquido amniótico. Estas variables permiten saber si es necesario un parto anticipado.

Consulta con tu médico sobre las pruebas prenatales que debes realizarte

Las pruebas prenatales adquieren mayor relevancia en las madres adolescentes o mayores de 35 años. También, en aquellas que han tenido bebés con defectos de nacimiento o prematuros, o tienen un problema de salud como la hipertensión, el lupus, la diabetes, etc.

Cada madre debe hablar con su médico e informarse bien acerca de la conveniencia de realizarse las pruebas prenatales. Es muy importante que conozca las ventajas y los inconvenientes de cada una de ellas. Al final, es la madre quien debe decidir si se las practica o no.


Fuente: Mejor con Salud

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